domingo, 25 de enero de 2015

Quien manda en Casa?





En todas las épocas, los padres y madres han cometido errores en la formación de sus hijos. Esta afirmación recalca que las equivocaciones de hoy se resumen en una frase: los padres dan demasiado poder a los hijos. Los padres se preocupan demasiado por ellos y en ese afán por verlos siempre felices y nunca sufriendo, les dan todo lo que ellos pidan, incluso las cosas que no necesitan.
Los padres de hoy pertenecen a la última generación que obedeció y respetó a sus padres y son la primera generación que obedece y respeta a sus hijos. Hay comportamientos de los padres que deben ser revisados y corregidos como los errores que se presenta a continuación:

1. ‘¿Quieres cine o parque?’
Los padres permiten que los hijos tomen las decisiones desde muy pequeños. Si van a salir a comer les preguntan qué quieren ellos y los complacen, sin negociar. Si van de paseo a algún lugar, ellos también eligen. Lo mismo pasa cuando van al cine, o van a ver televisión, ellos escogen la película, el programa que van a ver.
Esta situación se repite en todos los ámbitos en los que haya más de una opción y los padres no refutan las respuestas de sus hijos sino que los complacen sin dudar. Poco a poco se los mal acostumbra a que ellos son los que mandan a sus padres.
Los niños llegan a pensar que así como en casa sus padres les hacen caso, en la escuela su maestra y amigos también deben obedecerlos. Pueden reaccionar agresivamente si no siguen sus órdenes.
Si se los malcría en la niñez, esta situación empeora en la adolescencia. En vez de pedir permiso para ir a un sitio, los jóvenes solo avisan a sus padres.
2. ‘¿Se dañó tu iPod? Toma otro’
Desde que son muy chicos tienen habitación y baño privado. Estos privilegios muy tempranos no permiten que ellos aprendan qué significa esperar un turno para bañarse o negociar con su hermano (con quien comparte la habitación) para apagar la luz antes de dormir. No viven esas pequeñas situaciones en las que se debe conciliar y empiezan a creer que siempre tienen la última palabra, porque nunca nadie les debate sino que ellos toman la decisión.
Esto puede desencadenar problemas en la escuela, donde deben compartir con los compañeros y no siempre tendrán todo lo que quieran. Les puede crear confusión que otro niño tenga más privilegios porque nunca han estado en una situación donde no sea el centro de atención.
Entre otros privilegios, los padres les compran objetos demasiado valiosos como celulares, equipos electrónicos como un iPad. Esto los mal acostumbra a tener demasiado a muy temprana edad. A medida que crecen van exigiendo mejores cosas y además esto los motiva a ser más materialistas.
3. ‘¿Quieres plata? Yo te doy’
Acostumbrar a los hijos a tener siempre un monto de dinero fijo es muy perjudicial. Al tener plata se los alienta al consumismo, a que compren cosas que a veces no necesitan. Los chicos corren el riesgo de volverse demasiado materialistas.
Cuando son niños les cuesta más valorar el dinero y si lo consiguen fácilmente, con solo pedirlo, creerán que es su derecho. Si en algún momento el padre no puede darles plata, reclamarán porque creen que es obligación de sus padres entregarles este valor.
En la adolescencia es aún más peligroso porque el acceso a comprar alcohol o drogas es más fácil si tienen el poder adquisitivo. Cuando uno de los amigos del grupo tiene liquidez, en la adolescencia es frecuente que los demás se aprovechen y le pidan que les compre cosas o los invite a comer. El chico con el dinero no se siente utilizado sino más bien poderoso, porque cree que tiene el control de sus amigos.
Garantizarles un monto fijo de dinero es otra forma de entregarles demasiado poder.
4. ‘Hoy no, que estoy cansado’
Los padres y madres trabajan demasiado hoy porque quieren reunir más dinero para poder dar a sus hijos lo mejor. Para ganar mejores sueldos deben trabajar más y por eso salen de casa muy temprano y regresan muy tarde.
Suelen dejar a sus hijos con la nana o con algún familiar y no están pendientes de qué les sucede a ellos durante este tiempo. Por lo general, al llegar a casa están cansados y casi no comparten momentos con sus hijos. Y si comparten a veces esos momentos los dedican a discutir porque, por ejemplo, el hijo sacó una mala nota o la hija no terminó de hacer el deber, etc.
Algunos padres no aprovechan el poco tiempo que les queda con ellos porque prefieren hacer ejercicio o reunirse con sus amigos. Los fines de semana sirven para compartir más momentos pero a veces tampoco los aprovechan. Hay padres que quieren descansar de su ajetreada semana laboral y no ir al parque a correr con sus hijos. Sin darse cuenta, descuidan el crecimiento de sus vástagos y desconocen con quién salen, qué hacen, si están en buen camino...
5. ‘Fresco, yo limpio tu cuarto’
Los quehaceres domésticos, como ordenar el cuarto, recoger su ropa sucia, guardar sus juguetes ya no son obligaciones que los padres exigen a los hijos, como ocurría antes. Muchos padres prefieren no exigir a sus hijos que hagan tal o cual tarea porque no quieren que ellos se enojen. Para no generar conflictos les exigen menos y los padres terminan haciendo las tareas que les corresponderían a los menores.
Para evitar estos desacuerdos, los padres se vuelven mucho más pacientes y permisivos. Esta falta de responsabilidades vuelve a los hijos más engreídos. Saben que tienen derechos pero se olvidan que tienen deberes. Se pierde ese equilibrio entre dar y recibir.
Si en casa no se acostumbran a tener un mínimo de tareas, en la escuela suelen tener problemas en los trabajos grupales en los que todos deben participar equitativamente en labores que resultan fastidiosas.
“Pobrecito, es muy niño para hacerse cargo de eso”, es una frase frecuente de los padres para justificar esta actitud.
6. ‘¿Verdad que yo soy mejor?’
La inestabilidad en los matrimonios desencadena una serie de problemas que pueden afectar a los hijos si no se aborda la situación con madurez.
Cuando se produce un divorcio o una separación, los padres se sienten culpables y tienden a buscar maneras de complacer a sus hijos. Los consienten en lo que ellos quieran, sin que haya conciliación.
Por ejemplo, si un papá ve a sus hijos solo los fines de semana, quiere que esos instantes su hijo sea feliz. Lo lleva donde él diga, le compra lo que pida, etc.
Además, tras las separaciones, muchas veces se produce un deterioro en la imagen de sus padres porque tanto la mamá como el papá hablan mal de su ex pareja. El hijo recibe las críticas que su mamá hace de su papá, y viceversa. Esto le crea confusión porque la imagen de referentes que tiene de sus padres se cae con los calificativos negativos sobre ellos.

El estrés y la tristeza que caracterizan a las separaciones a veces distraen a los padres, quienes no se preocupan por atender las emociones de sus hijos.

viernes, 23 de enero de 2015

LE CAE ARCO DE FUTBOL EN LA CABEZA





http://www.larepublica.pe/23-01-2015/independencia-menor-de-edad-en-estado-de-coma-tras-caerle-un-arco-de-futbol-en-la-cabeza

Esto Me hace recordar mis años de estudiante, allá por los años de 1972 – 73, cuando los alumnos del Centro Educativo Particular “PERU”, íbamos, los días del curso de Educación Física, aprovechando que estábamos vestidos con la indumentaria deportiva, a jugar al complejo deportivo que quedaba en lo que es ahora el Estadio de Madgalena.
Y una de esas tardes, ocurrió algo parecido pero cuyo resultado fue diferente. No hubo accidente qu{e lamentar, solo fue un susto para la treintena de alunmos que habíamos ido a compartir un momento de sano esparcimiento. El arco sur de una de las canchitas de fulbito se vino abajo por el peso de nuestro compañero Luis Palomino, un jovencito de ojos claros que era burla de todos. Especialmente de los de su salón.
Ocurrió que esa tarde, todos nos formamos en el centro de la losa y nos pusimos a escoger a los jugadores y Lucho fue derivado para estar en el arco, pues no era habilidoso para estar disputando un balón. Fue el arquero del equipo.
Este sexteto de alumnos demostraban mas “peso”, en el campo y los ataques eran continuos hacia el arco contrario y Lucho se sentía aburrido de cuidar las piolas del su escuadra. Hasta que empezó ha hacer piruetas con el horizontal del arco de madera.
Cada vez eran mas fuertes y duraderas las volteretas que Palomino hacía, hasta que la parte inferior, empezó a levantarse y eso hacía ser mas espectacular los volatines de Lucho. Cuando de repente, se vio que el arco comenzó a venirse abajo y con él, nuestro amigo Palomino.
El final fue, el arco cayó sobre la cabeza del muchachito y todos nos quedamos quietos, como si se paralizara el tiempo y nos hayan dicho “inmóvil!” emulando un juego infantil. Nadie dijo nada e hizo algo durante un momento.
Hasta que un hombre nos gritó: -¡Ayuden a su compañero! Recién ahí se nos vino “el alma al cuerpo” y fuimos directamente a donde se encontraba Palomino tirado. Levantamos el arco entre cinco y otros levantaban a Lucho, gritando ayuda y la asistencia de un doctor.
Corrimos como pudimos y trajimos a un galeno que tenía su consultorio al frente del colegio. Atentamente y sin mediar palabra nos acompañó y curó la fisura que tenía en la frente y le dio un analgésico. Eso nada mas y al día siguiente, como si nada hubiera pasado.
Desde ese día le cambió la vida a Luis Palomino, y ya no era Lucho, ni simplemente palomino, sino que era el “loco” por haber sobrevivido de tamaño accidente. La última vez que supe de él, fue cuando estuvo trabajando en una oficina de la Municipalidad de Lima Metropolitana.

jejejejeje les conté sobre mi nacimiento?












Bueno, un buen día, del mes de febrero, mi madre se enteró, no sabe cómo, pero se enteró que estaba embarazada y luego de meditar y buscando las palabras apropiadas se lo comunicó al hombre en quien recaía la sospecha: mi padre.

Preparándole uno de sus potajes favoritos, “lomito saltado” con carnecita recién comprada, acompañado con un humeante cafecito y su pancito que recién había salido del horno en la panadería, se sentó a la mesa junto a él.

Con voz temblorosa y dubitativa, comenzó a manifestarle las ocurrencias del día, de que las parejas que se aman y se prodigan caricias nocturnas, tenían como buen fin el de procrear un fruto de ese amor sincero y patatín y patantán, . Todo esto venía porque mi padre era un hombre muy arraigado de las costumbres antiguas.

Como lo habían criado de una manera un poco sin afecto, sentía que los hijos deberían llegar luego de tres o cuatro años, pero mi madre estaba embarazada luego de seis meses de dar a luz a su primogénito y eso era catastrófico para la familia y … para el bolsillo del papá.

Pero como  él es, (y fue) un hombre muy responsable, lo tomó con buenos ojos y le prometió a mi madre que “a la niña” no le faltará nada. Y le aseguró la atención en el hospital del Empleado, a donde  todos los  meses la llevaría a su control pre-natal.

Pasaban los días y semanas, el vientre de mi madre crecía de una manera diferente al que había tenido durante el embarazo del hijo mayor,  hasta que en el mes de octubre, siente por primera vez, los dolores de parto y no es que sea primeriza o segundiza, sino que eran los mismos síntomas cuando parió a su primogénito.

Apenas sintió los primeros dolores, apresuradamente corre al Rebagliati y entra directamente al área de emergencia para que la deriven a Sala de Parto, pero luego de ser examinada, le manifiestan que era una falsa alarma, igualmente sucede dos semanas después y la primera semana de noviembre, acude por el servicio de urgencias y le dicen que no se traume, porque aún faltaba mas tiempo.

Sin embargo... dentro de ella había una personita que estaba apurado por salir a este mundo, hasta que un buen día mi madre siente que la "fuente" se le rompe y no sabe que hacer.

Llama a su suegra, la madre de mi padre, quien un día muy lejano, le llamó ladrón. Esa mujer la ayuda y quiere llevarla al mas cercano centro asistencial porque el no-nato, estaba tratando de salir a como de lugar, del vientre de la mujer, quien se sobreponía al dolor.

Luchan contra el reloj y salen dando un portazo, miran para un lado y para el otro y no ven ningún taxi, no hay nadie que la ayude a trasladarla al hospital y la farmacéutica de una botica cercana, le dice: señora llévela a la clínica que está cerca.

Uyyyy!  los oiditos del aún no nacido, que aún estaban virgen de toda mentira, escuchó, ¡clínica! y la abuela sin medir consecuencias y ayudada por la señorita boticaria, que por casualidad se llamaba Caridad, la trasladan referido centro de salud.

Esta Clínica, que por aquel entonces era una de las mejores de Lima,  exclusiva para gente pudiente y mi madre no lo era, menos mi abuela, pero los galenos al ver a mi madre desfallecer y con el vientre crecido ya punto de reventar, se compadecen y la llevan al quirófano. Cuando le empezaron a hacer el trabajo de parto vieron que la piernita, estaba afuera, el muchacho ya estaba naciendo y eso fue hace muchos años, un once de noviembre.

Esa misma tarde cuando ya estaba envuelto en sus primeras prendas de vestir, se escucha que los galenos discutían, que mi madre y su flamante bebé, deberían abandonar Clínica y ser trasladada a dónde le corresponde a una persona de su nivel social, al Hospital del Empleado.

Mis padres esperaban a una mujercita, pero en su lugar vino al mundo un robusto niño que ahora, luego de muchos años es un profesional de las letras y ha vivido una vida con muchos “baches”, lo cual le ha valido tener muchas anécdotas qué contar.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Sueño, despierto

Un sueño ...
Deseo tener a mi lado una amiga, una alma gemela, aquella personita bella que sea quien me acompañe en todos mis proyectos, mis locuras y me oriente en los mismos. Aquella que le brinde mi ayuda, que le de ánimo para continuar viviendo.
Sí, soy muy romántico, tengo 58 años y hasta ahora no te encuentro. Pero soy fuerte, también, porque no me dejo vencer por la tristeza, sigo con mi vida normal con la esperanza que algún día se cruce por mi camino.
Doy mucho amor a mis mascotas, les hago cariño porque sé que necesitan mucho afecto y no solo comida. Ellos me acompañan, me arrancan de vez en cuando una sonrisa o carcajada con sus ocurrencias.
Vivo con mis hermanas y mi mascota, procuro hacerlas feliz en la medida de mis posibilidades. Trabajo de asistente aunque me hubiera gustado estar como periodista, mi profesión. Amo hacer caminatas al aire libre para apreciar la naturaleza y respirar aire puro.
Evito lugares bulliciosos, no me gusta mucho la capital, salir al centro es terrible, caos vehicular, contaminación y sobre todo tener que ver cosas que me afectan, la pobreza extrema de la gente o animalitos abandonados.
No me crean tan sensible, tengo mi carácter fuerte y lo saco cuando veo que me hacen daño o se lo hacen a mis seres queridos o cuando se comete una injusticia, no tolero sobre todo el abuso, eso me revienta, ahí saco mi HULK que llevo dentro.
Por otra parte, disfruto de cocinar cosas ricas, de ver una buena película sea en la tele o en el cine, me gusta encontrarme con mis amigos para conversar (tengo dos amigos muy estimados).
Y una de las cosas que mas me deleita, es saborear un delicioso helado de Tutti fruti, aquella que tiene un poco de miel y su crema de leche de coco. Ummm, se me hace “agua la boca”. Y pensar que me tomaba medio litro diario.
Además, otra de las cosas que me gusta es un plato de arroz con pollo y si consabida papa a la huancaína, adornado con su huevo y una rajita de ají mirasol.
En mis tiempos libre, estoy bsucando qué hacer y me adentro en mis manualidades. Arreglando lo que está estropeado o simplemente tiendo a arreglar el dormitorio y la ropa.
Uyyyy, creo que me salí del tema.
Busco una persona que sea mi AMIGA.
Jajajajaja …por ahora no escribo más.. luego será.

jueves, 1 de enero de 2015

Los “perdedores”, la nueva clase social china

PEKïN, 30 Dic 2014 (AFP) – Zhao Jun tiene 30 años, no tiene novia ni ahorros y un trabajo precario y mal pagado, lo que le convierte en el prototipo de “diaosi”, como llaman en China a millones de ‘perdedores’ que no subieron al tren del impresionante desarrollo económico.
Según una reciente encuesta sobre este ejército en la sombra, realizada entre otros por la prestigiosa Universidad de Pekín, el 72% de los “diaosi” -expresión que se traduce literalmente por “pelo del pene”- están descontentos con su situación. Más de un tercio tienen tendencias depresivas. La mayoría están solteros y lejos de su región natal. Originario de la provincia de Jiangsu, Zhao Jun llegó a la capital en 2006. Pese a su diploma de la Universidad de Ciencias y Tecnología de Harbin, gana 3.000 yuanes (393 euros) por mes en una empresa de decoración.
“Vivo en un apartamento en el subsuelo, en el oeste de Pekín, con un alquiler mensual de 500 yuanes (65 euros). No consigo ahorrar nada ya que aquí todo es muy caro”, dice a la AFP. Según el estudio realizado entre el 1 de septiembre y el 1 de octubre, los “diaosi” gastan de media 39 yuanes (5 euros) en tres comidas diarias.
Tienen un smartphone Android de una marca china, mucho más barata que un iPhone. Extenuados por las horas extraordinarias en el trabajo (más del 70% de los casos) y los largos desplazamientos en transportes públicos, estos jóvenes se refugian en el sueño e incluso en el alcohol. Las horas libres las dedican a los videojuegos, una cerveza barata al lado de su pantalla y unos cigarrillos a euro el paquete.
- Lo contrario de gente guapa
Mucho más que el “salaryman”, su primo japonés con mejor suerte, el “diaosi” chino tiene un futuro sombrío. Aunque trabaje en el sector de las nuevas tecnologías. A pesar de que la expresión forjada en internet tenía connotaciones peyorativas, se ha convertido sorprendentemente en señal de pertenencia, incluso de orgullo entre ciudadanos que se jactan de no ser ni funcionarios ni hijos de papá.
A los 28 años, A Qi, como dice llamarse, comparte una habitación en uno de estos edificios de ladrillo rojo que Pekín construyó en los años 1950 para absorber el flujo de campesinos. Un hábitat degradado que poco a poco sucumbe a la piqueta de los constructores inmobiliarios. Una pancarta a la entrada, “Seguir al partido, realizar el sueño chino”, reproduce el eslogan de propaganda que repite como un mantra el presidente Xi Jinping. “Diaosi, significa que no tenemos dinero”, dice A Qi, que dimitió en abril en la editorial donde trabajaba. “Me deprimía en cuanto entraba en la oficina. Me dije que no podía seguir así”. Después intentó realizar comercio en línea en Taobao, el gigante chino equivalente a eBay, pero no lo consiguió.
Decepcionado, ahora quiere marcharse. Según los sondeos, decenas de millones de chinos se autodefinen “diaosi”, sin duda en desafío a una sociedad materialista que los margina o por rechazo al consumo desenfrenado que miran como espectadores. Probablemente, también actúan como reacción, en un país donde se acumulan las presiones para hacer carrera, casarse o convertirse en propietario.
- Fracasados -
Esta postura, cerca de la contracultura, ha hecho reaccionar este mes al muy institucional Diario del Pueblo. Esta tendencia a “autodenigrarse”, debe ser “denunciada y abandonada ya que puede afectar negativamente a la moral de la juventud”, dice el diario, abanderado del Partido Comunista Chino.
Feng Xiaogang, el cineasta preferido de los chinos, ha calificado de “imbéciles” a los que se denominan “diaosi”, en un microblog que fue reenviado decenas de miles de veces. Renaud de Spens, un experto en China que vive en Pekín, resalta en la edición 2015 de su Diccionario impertinente de China, el término “diaosi”.
“Designa a los fracasados, a los nulos, a los que son a la vez feos y pobres, a los que no se pueden casar, y a los asimilados. En fin, a los holgazanes”, escribe. La expresión también tiene su sitio en la pirámide social china, en la que brillan los “gaofushuai”, hombres “grandes, guapos y ricos” y las “baifumei”, mujeres “ricas y bellas de piel clara”. Legiones de “diaosi” creyeron obtener el año pasado la consagración internacional, cuando un fabricante de videojuegos colocó en caracteres chinos la ya célebre expresión en una pantalla gigante en el Times Square de Nueva York. Considerada demasiado vulgar, la publicidad fue retirada inmediatamente.



domingo, 21 de diciembre de 2014

EL LÍQUIDO ELEMENTO


Hoy me bañé. Es más, lo hice dos veces.
Cuando me baño disfruto ver cómo sale el precioso líquido. Juego con el agua, la dejo empaparme, me comporto como el niño que perdí hace tiempo y por segundos cierro los ojos y soy inmensamente feliz. 
Confieso que desde que tengo uso de razón el agua ha sido uno de mis grandes gozos. Abro el grifo y allí está. Tengo dos duchas en la casa pero no sabía la importancia de eso tan simple hasta que una mañana visité una comunidad donde el agua es el centro de vida. 
Me levantaba muy temprano –me dijo la mujer– el sol ni se asomaba y caminaba más de una hora a buscar agua al manantial pues los hombres se iban al campo a sembrar. Luego regresaba caminando otra hora y comenzaba a cocinar y lavar lo que se podía.
No siempre encontrábamos agua y a veces los animales la ensuciaban. Aquí la mujer se seca el sudor de la frente y me dice –hacer esto todos los días durante años, y subiendo la loma no ha sido nada fácil–. La maestra de la comunidad que estaba a mi lado agregó –Desde que tenemos agua, se transformaron nuestras vidas y las de nuestras familias. Ahora al fin somos personas dignas– recalcó.
Hace tantos años que soy un privilegiado y no lo sabía. El agua ha sido hasta este encuentro algo en lo que nunca había reparado. Descubrir esta comunidad cerca del cielo me dio la lección de mi vida. El solo pensar que en nuestro país existen muchas comunidades donde el agua es un artículo de lujo entristeció mi corazón. –Ahora– me dijo un señor que estaba a mi lado –puedo bañarme todos los días–. –Hay una fuente en la comunidad y es más fácil recogerla, no hay que mal pasar tanto– y aquí me enseñó una colección de dientes. –Tardamos, pero ya se nos puede oler sin vergüenza. Usted no sabe lo que es acostarse con el sudor de un día de trabajo bajo el sol–. Lo miré asombrado sin saber qué decir.
El lugar donde me encuentro es una comunidad pequeña donde todos se conocen muy bien. –Queremos que nuestros hijos regresen pero sabemos que una vez conocen la ciudad se les hace muy difícil y lo entendemos.

Esto de ser pobre tiene su precio– comentó un pastor que en sus manos llevaba una Biblia. Me despedí, traté de abrazarlos a todos y mientras descendía por una difícil senda comprendí de una vez por todas que el agua era el gran tesoro y nunca más al bañarme dejaría de agradecer mi privilegio.

Diez frases que las mujeres aman escuchar de los hombres




Si se trata de expresar sentimientos nada está implícito ni tampoco de más, una palabra puede valer más que lo material

En ocasiones escuchamos personas que dicen que las palabras no son realmente importantes sino las acciones. Pero en una relación ambas son igual de valoradas y a veces una sola frase puede encerrar un significado mayor que mil regalos.
La galantería nunca está de más y, aunque las cosas que nos decimos en pareja hayan cambiado con el paso del tiempo, siempre serán especiales. Te dejamos con diez de esas frases que las mujeres no nos cansaremos de escuchar de nuestras parejas.
1. “Te ves linda hoy”
Los cumplidos más simples y espontáneos son los más significativos. Cuando nos dicen este tipo de frases es que en verdad se han dado cuenta del tiempo que nos hemos tomado para arreglarnos antes de salir o porque saben encontrar nuestro lado bonito aunque no tengamos ni una gota de maquillaje en el rostro.
2. “Perdóname”
A veces el orgullo es fuerte tanto en ti como en él pero si lo escuchas decirte esto, es momento de dejar de estar al a defensiva. Admitir que cometió un error y pedirte disculpas es realmente importante y beneficioso para su relación.
3. “Te preparé la cena”
Llegar cansada del trabajo y que te sorprendan con una deliciosa cena con tu platillo preferido es impagable. Y si los dotes para la cocina de tu novio no son buenas por lo que solo puede preparar macarronis de caja o de una sopa de sobre, lo importante es que se dio el tiempo de engreírte.
4. “El sexo contigo es genial”
¿Hay algo que nos suba el ego más que esto? No solo nos hacen notar que sabemos lo que hacemos sino que a ellos les encanta. Quien sabe, tal vez un cumplido como ese puede subir un poco más la temperatura en la habitación.
5. “Te extraño”
Saber que piensan en nosotros durante el día nos hace sentir especiales y nos dan aún más ganas de verlo.
6. “Espero que nuestros hijos…”
Frases como estas son las que nos ilusionan dentro de una relación pues significa que él está pensando en un futuro juntos aunque a veces prefiere guardárselo. De verdad nos enternece.
7. “Déjame ayudarte”
En ocasiones es divertido ser “la damisela en peligro” y dejar que tu chico te de una mano. Hacer las cosas en pareja no solo es más sencillo sino también más divertido.
8. “¿Qué opinas tú?”
Que nos pregunte acerca de lo que pensamos sobre algún tema o decisión que quiera tomar nos demuestra que le interesa saber nuestro punto de vista y tenerlo en cuenta al momento de hacer algo. Es una forma de decir que somos parte importante de sus vidas.
9. “Te tengo una sorpresa”
Mejor aún es cuando nos la dicen un día cualquiera, ni cumpleaños o aniversario. Y no importa que tan pequeño sea el detalle, lo importante es la intención.
10. “Te amo”
Esta frase es de las más simples pero también una de las más importantes dentro de una relación. A veces creemos que es algo que está “implícito” pero la verdad es que nunca nos cansaremos de escuchar a nuestro chico decirnos esto.